Paul Stein

Nunca fuí adicto a los vhs ni rodé cortometrajes con mis amigos. Jugaba con cajas vacías y mezclaba las cabezas de los muñecos, crecer en un sitio con playa te hace llegar tarde al audiovisual. Aunque no se bailar tengo un ritmillo interno que me hace editar con buen gusto. Me gusta escribir “cocretas” y decir “almóndiga” y esperar las reacciones de la gente
Un día me doy cuenta que las películas las hacen personas, y me obsesiono con la forma de crear imágenes, escucho música en todo momento y ruedo publis, videoclips y piezas de ficción. Cuando dirija mi primera película me gustaría que todos los personajes vistan de robot o de monja. No me dejo barba por que le pica la cara y sus tatuajes son bastante de los 90.